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Pago por desempeño: ¿Funciona para la Generación Y?

Pese a que se dice que la Generación Y (Personas nacidas entre 1982 y 1995 – Jóvenes profesionales en la actualidad) desean recompensas no monetarias, muchos ‘milenios’ (como se denomina a los miembros de esta generación) encuentran su gestión de finanzas de forma complicada.

Por ejemplo, en Estados Unidos muchos jóvenes de la Generación Y tienen deudas por miles de dólares con su universidad. En otros países como América Latina muchos apuestan por masters, cursos y viajes a seminarios que pueden costearse ellos mismos. No obstante, los ‘milenios’, que ahora entran a trabajar, ganan menos que las generaciones anteriores.

La mayoría de los trabajadores, los salarios reales se han estancado desde el inicio del sigo XXI, y la brecha entre el  crecimiento de la productividad y las remuneraciones de los empleados se encuentra en un nivel alto. Asimismo, los ingresos ajustados a la inflación de los nuevos graduados universitarios han caído de forma dramática.

Los milenios que entran en el mercado coinciden en el rápido aumento de los costos de vida. La educación, vivienda, seguridad social han aumentado rápidamente en la última década. Además las rentas han aumentado un 50 por ciento en las áreas metropolitanas en el mismo periodo de tiempo. Incluso con algunos precios cayendo en muchas regiones como resultado de la crisis de las hipotecas, lo que originó la gran crisis económica en los Estados Unidos en el 2008. A esto hay que sumarle el gusto por la tecnología, el ocio, entre otros.

Está claro que muchos milenios están bajo un aumento del estrés en cuanto a lo financiero. Por ello, el salario va a ser muy importante para ellos. De hecho, a los Baby Boomers (Nacidos entre 1940 y 1953) los seduce más las combinaciones de salario, y otros aportes a largo plazo, que a los milenios, quienes tienden a preferir la compensación inmediata por su trabajo.

Por los drásticos problemas económicos que se presentan en el mercado laboral, los milenios son cautos, y creen que no van a estar mucho tiempo en las organizaciones, por lo que no desean recompensas a largo plazo como planes de pensiones, retiro o planes de ahorro. Prefieren el efectivo o un cheque al portador para tomar sus propias decisiones financieras o planes de retiro.

Para los profesionales de Recursos Humanos es bueno que sepan desde que comienza en la compañía un milenio: ¿Qué es un trabajo para usted? y ¿qué espera de su potencial empleador? Es para saber si lo que cree sobre el empleo y sus expectativas laborales coinciden con el sistema de compensación total de la organización. Se debe tener en cuenta ello con los líderes del mañana.

Fuente: Losrecursoshumanos.com / Fast Company

10 consejos de comunicación en épocas de crisis


En los momentos de crisis, los responsables de las empresas y organizaciones se hallan frente a un problema que dificulta la motivación del principal motor o recurso por excelencia: Las personas.

Si encontramos obstáculos en afianzar el compromiso y motivación en las personas en una empresa, dicho problema se incrementa aún más en momentos de apuro. Cabe comparar si en las referidas situaciones si podría comparar cuando las cosas marchan normal. Por ello, es preciso orientar los esfuerzos en direcciones específicas y, sea el caso que sea, hacia donde se va ¿Cómo afectan los fracasos? ¿Es posible fomentar la innovación?

Lo humano es reaccionar con preocupación y mostrar sentimientos de temor ante la amenaza de cambio, ante el desconocimiento de los efectos secundarios y la incertidumbre de cómo afectará a mi persona y a los míos. Podríamos enfocarnos en la Pirámide de Maslow o Jerarquía de las Necesidades Humanas, aquélla donde las necesidades de las personas se van cumpliendo a medida que ascendemos a la cima, comenzando por las más básicas de la base y mejorando a medida que ascendemos en la misma.

Iñaki Beristain, MBA en Dirección Financiera, nos brinda 10 consejos, en base al trabajo del reconocido psicoterapeuta y consultor de negocios Barton Goldsmith, para orientar a los líderes y responsables de motivar personas y como mejorar la comunicación con su personal:
  1. Debe escuchar tanto como lo que habla.
  2. Mejore sus habilidades de comunicación mediante la práctica y la observación.
  3. Desarrolle un estilo de conversación profesional que se adecue a su personalidad y lugar de trabajo.
  4. Reconozca que los mensajes no verbales no son tan importantes como los verbales.
  5. Lea las emociones detrás de la palabra del interlocutor.
  6. Propiciar un atmósfera fuera de amenazas, en las que sus empleados se sientan cómodos conversando de lo que sienten.
  7. Prepararse para la crisis de comunicación. Tener un plan para manejarla.
  8. Atienda los problemas lo más rápido que se deba.
  9. Ofrezca solo críticas constructivas. Concéntrese en el problema. No en la persona.
  10. Haga preguntas exhaustivas y que inviten a reflexionar.
Ante todo, lo más importante es trabajar por mejorar el ‘valor’ del empleado. Algo así como aportar un plus en el proceso productivo o de prestación de servicios desde la perspectiva de los clientes. Pero en este caso, contemplado desde la visión de los intereses de las personas de la organización.

Fuente: Gestiopolis.com

Flexiguridad

Recuerdan las propuestas de planes “anti-crisis” tanto del gobierno como del sector empresarial. Este último planteó un plan mediante el cual proponía reducir los salarios de los trabajadores para disminuir los costos laborales elevados que eventualmente podrían llevar a despidos o reducciones masivas de personal.

A raíz de esta propuesta, ampliamente criticada por diferentes sectores, recordé haber leído de un modelo creado e implementado en Dinamarca durante la década de los 90. Dicho modelo denominado “Flexicurity” o “Flexiguridad” permitió que Dinamarca redujera su tasa de desempleo a niveles de 3.9% en el 2006 y que hoy, en medio de la crisis financiera mundial, dicho nivel se encuentre entre los más bajos del mundo y mejor aún, por debajo del nivel alcanzado en el 2006 (3.2% de tasa de desempleo a la fecha).

¿En qué consiste la Flexiguridad? Es una combinación de un alto grado de flexibilidad en el mercado laboral, protección al trabajador desempleado y una eficaz política activa de empleo. En otras palabras es un modelo que se sustenta en tres pilares: (1) libertad para contratar y despedir a trabajadores (flexibilidad para el empresario), (2) elevada generosidad de las prestaciones por desempleo (seguridad para los trabajadores), y (3) políticas de formación y reinserción laboral muy activas.

Puede parecer que la idea detrás de la Flexiguridad es un tanto idílica. En efecto responde a una realidad laboral absolutamente distinta a la nuestra. La idea es que con el modelo de la Flexiguridad el empresario pierda el miedo a contratar (ya que despedir es barato) reduciendo con esto la tasa de desempleo. Por ende, si la tasa de desempleo se reduce y las prestaciones por desempleo generosas, entonces el trabajador pierde el miedo al despido, ya que muy probablemente encontrará otro trabajo pronto pero mientras lo encuentra estará bien dotado con una prestación más que suficiente.

En efecto este dinamismo suena utópico y altamente costoso, más para una economía como la nuestra. Sin embargo la pregunta que finalmente queda es ¿cuán factible y efectivo resultaría en nuestro país?

Para reflexionar:
  1. En el mundo solo dos economías más han implementado la Flexiguridad (Finlandia y los Paises Bajos). En Finlandia, la tasa de desempleo era del 7.7% en el 2006 y bajó a 6.4% en octubre de 2008. Por su parte, en los Países Bajos, la tasa de desempleo era de 3.9% en 2006 y se ha reducido a 2.5% en octubre de 2008.
  2. Producto de la crisis mundial, España se encuentra en un gran debate nacional y evalúa la implementación del modelo danés.
  3. Para que la Flexiguridad pueda funcionar se requiere entender y asumir fundamentalmente dos aspectos conceptuales profundos:
  • Los trabajadores deben estar dispuestos a modificar su formación para adecuarse a lo que en cada momento necesite el mercado (significa además un cambio del modelo educativo tradicional)
  • Con la Flexiguridad en vez de proteger el empleo se protege la flexibilidad.

Pánico vs. Previsión

Diariamente leemos noticias sobre el impacto que ésta está teniendo en las diferentes economías y en particular en los empleos de cientos de personas. En los últimos 3 meses sólo dentro del denominado sector tecnológico se han reducido 104,076 puestos de trabajo (www.techcrunch.com) a nivel mundial ¡Cifra bastante alarmante! El pánico se está propagando peor que el virus más letal y las empresas comienzan a tomar medidas drásticas con tal de no desaparecer.

Nuestro país no es una excepción. Si bien estamos en la mejor posición financiera de nuestra historia republicana, no creamos ser inmunes a tan letal virus. Ya hemos visto como el gobierno ha lanzado una iniciativa para contrarrestar la eventual crisis. Los empresarios están planteando diferentes escenarios de inversión para el 2009. En fin, todos aparentan estar tomando las previsiones respectivas. La pregunta es, ¿las está tomando usted?

Sin ánimo de contribuir con el pánico sino más bien de aportar algo en temas de previsión, me atrevo a transcribir un extracto de un correo que Carlos Slim (el millonario más grande del mundo según Forbes con más de 40 billones de dólares en patrimonio) envió a sus colaboradores en México y que contiene algunos consejos que vale la pena tomar en consideración:
  1. Cuidar su trabajo. No solo implica tener la actitud correcta diariamente al ir a trabajar sino procurar cuidar la continuidad de la empresa. Ser más eficiente, no perder el tiempo en el Internet. Hacer su trabajo con excelencia.
  2. Bajar nivel de gastos personales. Es importante que revise sus gastos personales y procure apretarse el cinturón. Procuren no gastar en cosas que no sean de primera necesidad.
  3. Ahorrar lo más posible. Esto se hace aun más importante por la incertidumbre que existe actualmente.
  4. Mantener su dinero en el banco. Por más que escuche que hay bancos quebrando en el mundo, es importante que entienda que sus ahorros en bancos tienen un seguro. El tener su dinero debajo del colchón, no es la mejor alternativa.
  5. Bajar lo más posible sus deudas. Sobre todo las deudas que tengan una tasa de interés que no sea fija (tarjetas de crédito y créditos personales). Las tasas de interés no van a bajar, van a subir. Entre más rápido pague esos créditos mejor. Recuerde, no paguen solo el mínimo que muestra el estado de cuenta.
  6. Las Tarjetas de Crédito. Entienda la diferencia entre usar una tarjeta de crédito y endeudarse con una tarjeta de crédito. El primer caso es aquel que utiliza su tarjeta y la paga completa cada mes. El segundo caso es aquel que utiliza el crédito que da el banco o la tienda por departamentos. No saquen nuevas tarjetas de crédito. Si puede cancelar alguna háganlo.
  7. Créditos hipotecarios. Para los créditos hipotecarios a tasa fija, en este momento es mejor no adelantar pagos, sino ahorrar el dinero. No deje de pagar a tiempo sus casas. Es su patrimonio más importante.
  8. Mantenerse saludables. Las enfermedades cuestan dinero. Pónganse a dieta, baje de peso, haga ejercicio, deje de fumar.
  9. Comentar todo esto con su familia. Es importante que sus parejas y sus hijos lo entiendan y sean conscientes de la situación.

Crisis = Oportunidad

Para nadie es novedad que el mundo entero está pasando y luchando por una crisis económico-financiera de consecuencias insospechadas. Las economías más fuertes del mundo están tratando de manejar la actual crisis financiera, los grandes bancos se declaran en quiebra, las potencias mundiales ven peligrar sus grandes reservas y todos diariamente vemos titulares sobre tasas de interés que bajan, inflaciones que suben, mercados de valores que colapsan, etc., etc. Sin embargo, lo que pocos analizan es que a medida que la crisis crece más, el tamaño de la oportunidad que ofrece también se convierte en más grande. La pregunta es ¿qué estamos haciendo para ganar un pedazo de esa torta llamada “oportunidad”?

¿Cómo encontrar la oportunidad en un mercado global en donde repentinamente las reglas de juego cambian y en donde nos encontramos con situaciones como las siguientes?:
  • Nuestros clientes más fieles comienzan a variar sus hábitos de compra
  • Los clientes empiezan a exigir nuevas condiciones de negociación
  • El dinero comienza a tener un nuevo valor (mayor o menor)
  • Todo se reduce a la mínima expresión
  • Aparecen clientes que se quedan sin dinero y no pueden pagar sus servicios
  • Su cliente discretamente le pide trabajo/empleo
La solución es como siempre más simple de lo que uno cree. Piense “fuera de la caja”, pensar lo que haría la mayoría es profundizar en la crisis, es fomentar el statu-quo. ¿Qué pasaría si en medio de todo este ensombrecido panorama usted aparece con un plan de reducción de costos y reposicionamiento de producto para su jefe? ¿Qué pasa si usted comienza a desarrollar un plan de financiamiento para sus clientes más fieles y encuentra la manera de “tenderles la mano” para que puedan seguir consumiendo su producto, lograría quizás su fidelidad para siempre, no?

En todo momento de crisis los que miran más allá de la turbulencia son los que encuentran las oportunidades. Aquellos que tienen la capacidad de adelantarse, de ser proactivos, de ver el bosque y no sólo ver el árbol son los que finalmente aprovechan estos momentos de crisis. ¿Cuán preparado está usted para “aprovechar” la crisis?

Decálogo para momentos de crisis

El profesor Juan José Pintado, economista del Centro de Estudios Financieros - http://www.cef.es/, escuela de negocios española especializada en temas económicos y financieros, ha editado un decálogo bastante ilustrativo y útil para evitar los errores más comunes que cualquiera pudiese cometer con su economía familiar y que, en momentos de incertidumbre económica como los que vivimos a nivel mundial, deberíamos evitar.

Comparto con ustedes este decálogo que espero les resulte de utilidad:

Las diez cosas que no hay que hacer en tiempos de crisis

  1. Amargarse la vida
Debe tener conciencia de la crisis, pero nunca dejarse llevar por el miedo. Gastar menos no tiene porque significar vivir peor. Es más, la crisis puede ser una buena ocasión para revisar nuestro estilo de vida.

  1. Descuidar el trabajo
Tanto si usted es un empleado como si trabaja por cuenta propia, ha de esmerarse en el trabajo que le ocupa. Hágase más presente que nunca tomando iniciativas, mejorando  su formación, y participando al máximo.

  1. Utilizar Internet sólo para mirar el correo
Hoy por hoy casi todo está en Internet. Conectados a la red podemos informarnos sobre la situación del banco donde guardamos el dinero, leer el periódico gratuitamente, ver videos, oír música, buscar trabajo, etc. Pero Internet va más allá, ofrece casi absoluta transparencia de mercado y la posibilidad de eliminar intermediarios, por ende, reduciendo costos. Use internet adecuadamente.

  1. Comprar por impulso
Haga sus compras de acuerdo a una lista previa. No se salga de ella.

  1. Comprar en el primer sitio que encontremos
Es recomendable comparar precios y buscar el establecimiento más competitivo. Las diferencias de precios entre establecimientos pueden ser mucho más que unos simples centavos.

  1. Tirar a la basura los estados de cuenta bancarios sin leerlos
Todos esos estados de cuenta que recibe mensualmente le proporcionan una información valiosísima: sus gastos en el periodo. Hoy por hoy no se trata sólo de reducir gastos sino de optimizarlos. Revise las suscripciones que tiene, las cuotas mensuales a ese gimnasio que nunca visita, etc.

  1. Hablar con nuestro banco de año en año
Mantenga la vigilancia sobre las comisiones que le cobra el banco por sus cuentas y tarjetas. Con toda seguridad, en la situación que se avecina, las entidades de crédito tratarán de incrementar sus cobros por esta vía. Revise también lo que está pagando por seguros de auto, de vida, etc. Esté atento a los plazos de vencimiento y busque los mejores precios.

  1. No ahorrar
Si tiene alguna cantidad ahorrada, no la ponga a plazos muy largos, mejor tenerla en aquellos productos en los que le sea posible retirar su dinero de forma inmediata sin mayor costo, aunque obtenga de ellos una menor rentabilidad. Si puede, mantenga un nivel de ahorro que le permita hacer frente a sus gastos fijos durante al menos 6 meses.  Si aún le sobra algo de dinero ahorrado, procure amortizar las posibles deudas que pueda tener. No contraiga créditos nuevos, salvo extrema necesidad, y menos, créditos al consumo, o de dinero rápido.

  1. Dejarse guiar por la “rumorología” o por “lo que hace la gente”
En tiempos de crisis, el rumor no es la antesala de la noticia, por el contrario, puede ser la antesala de una decisión equivocada.  No olvide que lo que para unos puede ser conveniente no tiene por qué serlo para usted.

  1. Realizar y contraer préstamos arriesgados
Invierta en productos de rentabilidad fija como bonos, letras, etc. La Bolsa, en estos momentos, es una peligrosa “montaña rusa”. De forma que, incluso los expertos no conocen cuál va ser, a corto y medio plazo, la tendencia futura del valor de las acciones.