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¿Cómo determinar si necesitas un cambio?

Cuando te encuentres desmotivado, frustrado y tu trabajo o profesión ya ni siquiera te ilusiona, puede ser difícil determinar si simplemente necesitas un descanso o si es hora de hacer cambios y encontrar nuevos horizontes ¿De verdad deseas dejar lo que haces o quieres algún cambio en las cosas que realizas?

La coach española Aida Baida Gil recomendó los consejos de su famosa colega estadounidense Marie Forleo, quien te podrá ayudar a dar una mirada distinta a las cosas del trabajo a través de las siguientes propuestas:
  • ¿Cuántas veces te has tomado un descanso en los últimos 6 meses? Si has trabajado mucho y no has tenido tiempo para nada más, es normal que te sientas agotado y desmotivado. Es imprescindible descansar y desconectar, por mucho que te guste lo que haces. Como dice Forleo, no podrás volver a disfrutar de algo hasta que lo pierdas de vista un tiempo. Así que no lo olvides, hay que descansar y recargar las fuerzas para que no empieces a cuestionarte todas tus decisiones o pensar que es hora de un gran cambio cuando a lo mejor no sea el momento.
  • En un caso hipotético, si tu trabajo o profesión se declara ilegal, ¿te indignarías o protestarías? ¿O te sentirías aliviado por poder dejar lo que haces sin necesidad de dar explicaciones ni decepcionar a nadie? Muchas veces las expectativas de otras personas no te dejan ver con claridad lo que quieres. Tienes miedo a que te critiquen o a fallarle a alguien. En ese caso esta pregunta te ayudará a pensar con más claridad, tu respuesta te dirá mucho sobre lo que quieres.
  • ¿Aplicas la regla del 80/20? Para explicarla, el 80 por ciento de tu frustración profesional proviene del 20% de tus actividades. Échale un vistazo a todo lo que haces ¿Hay algún proyecto o cliente que te da flojera solo de pensarlo? ¿Algo que estás deseando que se cancele? La clave para mantenerte motivado y con ganas es identificar y eliminar ese 20 por ciento de actividades que te llenan de frustración.
  • ¿Pones en práctica tus habilidades, destrezas o aptitudes naturales con frecuencia? Se refiere a las habilidades que se te dan especialmente bien de forma natural. Cuando empleas tus habilidades naturales en tu día a día te sientes bien, confiado y encantado con lo que haces, casi ni considerarlo trabajo.
Finalmente, debes tener en claro todos crecemos y cambiamos. Eso incluye nuestras pasiones y, a veces, te das cuenta de que te hace falta un cambio drástico. Puede causar miedo al principio pero tienes dos opciones: Saber lo que quieres y hacer cambios de manera consciente, o hacer oídos sordos a tus deseos y seguir el status quo ¿Necesitas un descanso o es momento de ampliar horizontes?

Fuente: Gestiopolis.com

La resistencia al cambio

Es una idea que a veces llevamos por dentro. Que todo lo que está se encuentra bien y que no se necesita ningún cambio ¿Lo has pensado? Lo podrías identificar en otras personas como los no adaptados. Lo difícil es ponerse a pensar si eres uno de ellos. Por eso, debemos convencernos de que los cambios son posibles.

Si eres consciente de que estás atrapado en tu indiferencia al cambio, está camino por buen camino. En cambio la indiferencia podría acarrear problemas no solo en el ámbito laboral, sino en tu vida personal.

La resistencia al cambio es producto del miedo, duda, percepción, autoengaño y sensación de derrota de la persona. Pero no todo es negativo. El cambio también es fuente de diversidad en la vida, originalidad, nuevas posibilidades, autodescubrimiento, amplitud de horizontes y perspectiva mental, nuevos retos, objetivos inesperados, entre otros aspectos positivos.

Con todo lo mencionado, se tiene más cosas que ganar con el cambio que perder. Aunque la decisión es muy personal. Pero si te encuentras en una empresa u organización anclada en el pasado, es ahí donde comienzan los problemas.

¿Qué podemos hacer para potenciar más el cambio? Si en realidad no se es consciente y no se ven esos ‘hilos invisibles’ que nos atrapan a nuestros hábitos, ¿cómo superarlos? Este es el verdadero reto de cada uno de nosotros. No hay respuestas generales. Son propias de cada individuo. Puedes comenzar a hacer brotar una fuente de cambio que no sospechabas. Sólo tú puedes hacerlo. El cambio depende de ti mismo.

Fuente: RRHHmagazine.com

¿Cómo adecuarse al cambio?

Hoy en día vivimos una constante revolución en lo que a herramientas se refiere, con respecto a la forma de interactuar con el mundo laboral. Ello conlleva ajustes y cambio en el mercado de trabajo y en sus relaciones con las organizaciones en la que todos los trabajadores, nos guste o no, nos veremos afectados. Si quereremos sobrellevarlo, debemos adaptarnos al cambio.

Las personas entre 50 y 60 años tendrán que hacer un esfuerzo extra para no quedarse colgados. Las generaciones más jóvenes están preparados a manejar los cambios con los ojos cerrados, porque han crecido con ellos y están acostumbrados a las actualizaciones que se producen constantemente y la puesta en marcha de nuevas aplicaciones, por lo que se adaptan de forma más fácil a lo nuevo y no les cuesta mucho esfuerzo.

Es obvio que las generaciones mayores ocupan los puestos de perfil medio y alto en las empresas porque cuentan con grandes cualidades y capacidades, demostradas a lo largo de toda su carrera profesional que los llevó a asumir puestos de gran responsabilidad. Sin embargo, crecieron con otras herramientas y recientemente se han incorporado al computador e Internet porque no se pueden quedar atrás. Aún les suena complicado hablarles de blogs, Twitter, redes sociales, Skype, etc. Lo que se requiere es que comiencen a adaptarse en este tipo de herramientas para seguir siendo competitivos en el mundo laboral en el corto plazo. Es un valor agregado en la actualidad.

El contar con muchos años de experiencia te ayuda a reaccionar a muchas situaciones en el campo laboral. No obstante, son personas de hábitos adquiridos, que les cuesta cambia por el miedo al cambio. Ahora, la interactuación y la colaboración son fundamentales, dejando en un segundo plano el trabajo individual.

Para ubicarnos en la realidad, en varias partes del mundo, en especial Europa, la crisis económica sigue golpeando. Las empresas tienen que prescindir de personal para que no se endeuden y no se salva nadie. No es de extrañar que ahora mismo abunden muchos directivos con gran experiencia que están buscando una nueva oportunidad laboral, con el problema de que la edad que ya es un handicap negativo para reincorporarse al mercado. Las organizaciones son reacias a incorporarlos. Así que habrá que darles razones para romper esos mitos y demostrar que se es capaz de evolucionar y adaptarse a los nuevos tiempos. Es momento de reinventarse con muchas ganas y empeño.

Los empleados experimentados son personas muy constantes, acostumbrados a esforzarse para conseguir todo porque no se les ha regalado nada y eso cuenta a su favor porque las nuevas generaciones, sin generalizar, suelen ser bastantes inconstantes porque tienden a comenzar muchas tareas pero de inmediato ‘tiran la toalla’. En ello, la juventud debería dar una vista hacia el pasado y aprender, sin dejar de poner la mirada hacia el futuro y los nuevos cambios que se vienen.

Fuente: Apuntesgestion.com

Pasos para cambiar la adversidad


Existe el mito de las personas que son un “imán” para los problemas en una organización. Otros se sienten pocos afortunados por las reducidas eventualidades que se les presenta. Pero todo obedece a la eventualidad de las situaciones de la vida y también a nuestra capacidad, creencias y paradigmas que enfrentar de forma exitosa.

Sobre la presente disyuntiva, Jaime Mora, experto en Crecimiento Personal, Organizacional y Emprendimiento,  nos brinda los siguientes pasos para enfrentar los problemas y emprender los procesos de cambio que sean necesarios. Dicha secuencia requiere un punto de inflexión. Sin tu propia habilidad sería imposible obtener resultados exitosos.

Si llegas a cumplir estos pasos con eficacia, podrás enfrentar el cambio tanto empresarial como personal:
  • Visualizar: Con la sola experiencia del acontecer diario, seguro lograremos identificar los problemas mientras estos ocurren o, de preferencia antes de su aparición.
  • Tranquilidad: No se debe uno ahogar en la dificultad y ansiedad. Tener la calma necesario para no caer en pánico psicológico. Debes tranquilizarte para enfrentar mejor tu manera de actuar.
  • Analizar: Debes contraponer tus problemas con tus reales posibilidades de poder resolverlos. Por ejemplo, determina si los recursos de tu empresa son los suficientes en cantidad y calidad para resolver cualquier vicisitud.
  • Reconocer: Aquí está en punto de inflexión. Si entre tus herramientas no cuentas con los recursos adecuados, debes admitir esa debilidad porque al reconocerlo aceptaremos la necesidad de búsqueda y formación, lo que nos abre hacia el crecimiento continuo.
  • Reflexionar: La mente es capaz de facilitar el cambio personal. Enfócate en ello. Rememora todos los procesos exitosos, los logros alcanzados y confía en la grandeza de tu persona.
  • Plan de acción: En todo proceso de cambio es necesario elaborar un plan de acuerdo a las necesidades, una herramienta con los tiempos y acciones detalladas para impulsar el potencial de los recursos humanos.
  • Ejecutar: Para implementar nuevos hábitos requiere acción, práctica y tiempo. Debes tener compromiso y ser paciente en el tiempo hasta alcanzar el objetivo. Apoyarte en tu mente es vital. De ahí nace la autoconfianza, pilar fundamental de la autoestima y condición básica para emprender acciones de manera perseverante y sostenida.
  • Aplicar emociones positivas: La mente controla las emociones y para emprender un proceso de cambio es necesario que nos embargue sentimientos positivos. De lo contrario, poco se podrá avanzar. En la relación mente-emoción reposa el autoconvencimiento. Es decir, la convicción de uno mismo para cambiar. Si no hay convicción, es difícil cambiar.
  • Estructura: Debes contar con una red de apoyo para poder motivar la mejora a través del reconocimiento permanente. Así comprenderás tus dificultades y podrás reconocer tus debilidades apenas se presentan.
Es fundamental reflexionar profundamente para ubicar nuestras debilidades y concluir que se requieres de un cambio. Debes tener en cuenta las siguientes preguntas: ¿Qué debo cambiar?, ¿Por qué debo cambiar? ¿Qué beneficios conseguiré si cambio? ¿Qué perjuicio obtendré si no cambio?

El cambio se presenta constantemente en la vida. Queda en cada uno reconocer las herramientas, habilidades y estrategias necesarias para que se resuelvan las debilidades y dificultades que se presentan. Solo así conseguirás el crecimiento continuo.

Fuente: Gestiopolis.com

Gracias Álvaro Ugaz

“El Perú tiene que cambiar… Las autoridades deben ser más fiscalizadoras… Las leyes en este país no se cumplen…”

Estas frases o parecidas a éstas se escuchan todos los días en nuestro país. Cerca de cumplirse dos años del fallecimiento del destacado periodista Álvaro Ugaz éstas sonaron con más dureza, con más ahínco. Y, es que en esencia el clamor de todos, a pesar de las divergencias, de la diversidad de expresiones, de los múltiples análisis, es auténtico. Todos quieren un CAMBIO.

El problema radica en que el enfoque que cada uno le da al problema es distinto. Unos piensan que se requiere más y mejores leyes, otros consideran que la solución para lograr dicho cambio es una fiscalización más enérgica, otros piensan que el truco para lograr el cambio está en la radicalización de las sanciones…

Humildemente considero que no hay leyes que logren que nuestro comportamiento cambie; no hay sanción que produzca efecto inmediato y desate el cambio; no hay fiscalización que surta efecto al menos que ésta sea permanente. Lo único que generará un cambio en nuestra forma de ser es simplemente ser conscientes de lo que somos, de lo que hacemos y de las consecuencias que esto trae. Aprender a ser conscientes nos lo da el instinto, nos lo refuerzan nuestros padres, nos lo quita la sociedad.

La muerte del periodista Álvaro Ugaz despertó en algunos esa consciencia. A raíz de su posición de líder de opinión desató una cadena de opinión cuya resonancia estoy seguro generó algún movimiento de consciencia en nuestro país.

Gracias señor Álvaro Ugaz. Gracias por desatar esa esperanza en miles de peruanos. Gracias por finalmente prender la luz de la consciencia e iniciar el camino hacia el cambio que el Perú necesita.

Aclarando algunos mitos

Es increíble ver como el desconocimiento genera especulaciones y las especulaciones muchas veces desencadenan en la creación de mitos. Estos mitos con el tiempo se convierten en verdades o “dogmas” que nadie cuestiona y que todo el mundo asume como ciertos. Por esta razón, luego de recopilar algunos de los mitos más comunes relacionados con la empleabilidad y el marketing personal, es que procedo a compartir con ustedes algunas respuestas o reflexiones que espero contribuyan a desmitificar algunos de estos “dogmas”:

Mito 1 – “Cambiar de trabajo frecuentemente atenta contra mi imagen y puede ser mal visto”: Cambiar de trabajo no es malo. Evidentemente, si uno salta de empleo en empleo en periodos menores a 2 años, puede despertar suspicacias. Partamos de la premisa que es tan malo permanecer mucho tiempo en un mismo empleo como saltar de uno a otro reiterativamente. Recordemos que estadísticamente la mayoría de las personas tendrán entre 3 y 5 trabajos diferentes entre los 18 y 45 años de edad.

Mito 2 – “Sin una maestría no podré optar por una posición gerencial”: Las maestrías son muy valiosas y contribuyen a la ampliación y actualización de conocimientos. Sin embargo, lo más importante para ocupar posiciones gerenciales no es contar con una maestría, es contar con la experiencia adecuada. El aprendizaje en la “cancha” muchas veces vale más que el aprendizaje en el “aula”.

Mito 3 – “Estar sin trabajo es una señal de fracaso profesional”: Hoy en día los cambios en las economías, las empresas, los negocios y los mercados hacen que estadísticamente la mayoría de las personas deba pasar, por lo menos, una desvinculación súbita involuntaria y hasta 6 cambios de empresa durante su vida laboral. Estar desempleado en algún momento de nuestra carrera profesional no quita brillo o desmerece nuestra trayectoria. Por el contrario, soy un creyente que el vivir un proceso de recolocación es una experiencia única, valiosísima y muy gratificante.

Mito 4 – “La edad siempre juega en contra”: Muchas personas piensan que el estar por encima de los 45 años y encontrarse en un proceso de recolocación es estar “condenado” al desempleo eterno. Nada más falso. Recordemos que la experiencia vale, las “canas” pesan y en un mercado globalizado como el nuestro, se requiere tener habilidades que sólo se logran con la experiencia de haber vivido situaciones adversas y haber aprendido de éstas. Estas experiencias sólo se logran con los años.

Adaptándose al cambio

“Lo único constante es el cambio”.
Aristóteles

Si miramos lo que ocurre en el mundo de hoy es muy probable que coincidamos plenamente con Aristóteles. Sin duda, ser un “mutante”, desarrollar la habilidad de adaptarse, de moldearse, ser tolerante y permeable, es imprescindible.

El mundo laboral no es la excepción. Hoy podemos integrar una compañía que forma parte de un grupo familiar y mañana encontrarnos trabajando para una inmensa multinacional. La disponibilidad, flexibilidad y capacidad de adaptación son cada día cualidades más deseadas.

Ahora bien, la adaptación y la aceptación del cambio es un proceso que toma tiempo y que genera respuestas o reacciones emocionales en las personas. Entender dicho proceso es importante para tener claridad individual sobre como administrar el proceso, adaptarse a él, aceptarlo y finalmente apropiarlo.

A continuación detallo brevemente las respuestas emocionales que ocurren en todo proceso de adaptación y aceptación del cambio. Revíselas y téngalas siempre presente, más aún si está pasando por un proceso de cambio en su vida laboral o profesional:

Respuestas emocionales del proceso de adaptación al cambio:

·    Inmobilización: Es una respuesta emocional pasiva. Se transmite como miedo y/o confusión. Es el resultado del desconocimiento sobre el cambio que pueda ocurrir.
·    Negación: Es la respuesta ante la “no aceptación” del cambio. Es un mecanismo de defensa emocional ante la realidad inaceptable.
·    Furia: Es una respuesta emocional activa. Se transmite como rabia, rencor y es la traducción emocional del esfuerzo por recuperar el control, por volver a lo “anterior”.
·    Negociación: Es el mecanismo mediante el cual se busca minimizar el impacto del cambio.
·    Depresión: Es el proceso de duelo ante la pérdida de lo “anterior”. Recién en esta etapa se comienza a asimilar el cambio.
·    Prueba: Comienza el enfoque positivo sobre el cambio. Consciente o inconscientemente se empieza a analizar alternativas y escenarios.
·    Aceptación: Finalmente se asimila y asume el cambio. Se acepta la realidad y se interioriza.