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Cuidado con la relación jefe-amigo

Cuando inicias un negocio o vínculo laboral, puede parecer que vives en una oficina. Tiene un equipo humano en quien confiar y, sobretodo, estarás varias horas en condiciones de trabajo muy cercanas. En estas situaciones es común confundir la relación entre jefe y empleado, hasta se puede perder.

Si has tenido algún problema con tu jefe o eres un supervisor que ha perdido el rumbo al respecto, seguramente se te dificultará mantener claras tus expectativas profesionales. Por ello, te damos unos consejos para no cruzar la línea entre jefe y amigo:
  • Definir un tono profesional: Debes liderar por medio del ejemplo. Dependiendo como te comportas en el lugar de trabajo, será la forma de cómo te respondan en la oficina. Una estrategia recomendable es realizar una reunión el inicio de la jornada para establecer los objetivos de cada empleado. Establecer este tipo de propuestas le dará un tono profesional y de autoridad para definir metas e iniciativas diarias. Concretar un foro estructurado es beneficioso para que todos pregunten y discutan sus preocupaciones.
  • Cuidado con compartir más: Con largas jornadas de trabajo, es difícil no desviarse hacia el terreno personal durante las conversaciones diarias. No obstante, cuando un empleado tiene un problema personal, los encargados no deben intervenir. Si sus problemas afectan al trabajo, el jefe puede dirigirlo al área de Recursos Humanos para que lo ayuden.
  • Hacer correcciones: Es probable que, a pesar de tus esfuerzos, los empleados hagan la relación laboral demasiado informal y compartan siempre sus asuntos personales. Cuando ello ocurra, deberás sentir gentil y firme para hacer la respectiva corrección. Sugerir que dichos temas no se deben discutir dentro del ámbito laboral es la mejor forma de retomar las riendas del trabajo.
  • Vida personal lejos del trabajo: Esta bien invitar a tus amigos del trabajo a cenar o celebrar un cumpleaños con pastel en la oficina. Pero si el jefe se va de fiesta con los empleados durante un fin de semana y después esperas que retomen el tono profesional el lunes, podría ocasionarse un problema. Por ello es recomendable desarrollar tu vida personal fuera del trabajo y separes tu vida personal de la profesional.
Fuente: Soyentrepreneur.com

Lo vital de los contactos profesionales

Establecer contactos o realizar networking podría ser relacionado a las redes sociales. Sin embargo, es algo muy habitual entre empresas. Entre proveedores y consumidores se establecen lazos personales, lo que resulta vital para una organización de cara al futuro.

Podría sonar ilógico pero ante la necesidad de un proveedor, en especial para un producto o servicio nuevo, las empresas escogen al consignatario actual o conocido, sin necesidad de ser un especialista en la materia, pese a que en el mercado existan otros expertos en la materia.

Contar con una  adecuada red de contactos es imprescindible para triunfar en una empresa, ya sea nueva o de mucha experiencia.

¿Cómo hacer contactos profesionales? Deberás tener en cuenta los siguientes puntos:
  1. Eventos del trabajo: Los encuentros organizados por tu organización podrían convocar a diversas personalidades del mundo empresarial y asociaciones del mismo rubro. En dichas reuniones podrás entablar contactos para beneficio de tu organización y, en especial, de tu perfil profesional.
  2. Ferias y exposiciones: Lo principal, además de la elección del evento, es no olvidar de los elementos comerciales de tu empresa, como tarjetas de presentación, folletos, etc. En las ferias y exposiciones acuden gente de mucha importancia, por lo que los contactos obtenidos en dichas eventualidades deben tomarse en cuenta y sacarle partido.
  3. Asociaciones y cámaras empresariales: Debes incorporarte en grupos de diálogo como las cámaras empresariales, asociaciones de tu profesión y participar activamente. Podrías en un futuro cercano dictar un curso o charla sobre tu actividad.
Por último, te dejamos este decálogo para ser un buen ‘networker’:
  • Dejar las agendas en casa, en un lugar seguro y de fácil ubicación.
  • Consigue tarjetas de presentación de tus colegas, emails y teléfonos.
  • Escucha las conversaciones de tus compañeros y superiores. Trata de responder siempre.
  • Toma el control de la comunicación futura.
  • Debes tener cuenta que para establecer relaciones toma tiempo.
  • Mantén el contacto. Una simple llamada o correo basta.
  • Ofrece motivos y razones para volver a contactar contigo.
  • Enfócate también los gustos. Como un niño: Tipo de conversación, gustos, etc.
  • Acudir a ferias, convenciones, seminarios y eventos para hacer contactos que te ayuden a realizar tus metas.
  • Finalmente, muéstrate divertido, si lo eres. Tus contactos estarán motivados de volver a verte.
Fuente: Apuntesgestion.com

Finalizar relación laboral: ¿Dilema o solución?

Terminar con una relación laboral siempre es difícil, sobre todo cuando se trata de un vínculo de largo tiempo. La razón que dificulta dicho proceso es porque durante el periodo de un empleado en una empresa, se genera no sólo un aprendizaje mutuo, sino muchos lazos personales, producto de las jornadas de trabajo.

Dependiendo de los motivos que generan un despido o renuncia, los sentimientos que se puedan generar en un ex empleado circulan desde la alegría e incertidumbre por emigrar a un mejor trabajo, hasta el enojo y odio por prescindir de su labor.

Ante ello, para evitar que la relación termine de mala manera, el empleador debe tomar una serie de precauciones determinadas en la denominada “entrevista de terminación”. A continuación te brindamos los pasos necesarios para enfrentarla con la actitud adecuada:

1. Preparar el escenario
Los expertos recomiendan preparar con anticipación tanto la entrevista como el lugar donde se realizará. Primero, cita al empleado designado y asegúrate de llegar puntual. De preferencia, escoge los días lunes o martes, para no echar a perder su fin de semana. La noticia debe ser entregada de forma personal y nunca por teléfono o correo electrónico. En el caso de que la razón sea “abandono de trabajo”, deberás enviarle una carta legalizada a su hogar.

2. ¿Cómo dar la noticia?
Las reuniones de este tipo, por lo general, son de corta duración. Nunca te extiendas más de 10 minutos y utiliza frases breves. No hagas rodeos. Una vez que entregues la noticia debes estar abierto a los comentarios del empleado y, por ningún motivo, provocar una discusión innecesaria. Es esencial que le des tiempo para que asuma la noticia y se reponga. Utiliza el tiempo restante para explicar los detalles de su liquidación y el agradecimiento por el tiempo de servicio en la empresa.

3. Oriéntalo sobre el futuro
Tan importante como explicar los detalles de su salida es orientar al empleado en los pasos que debe seguir, debido a que muchas veces la confusión que provoca la noticia le impide escuchar y tener claridad sobre cómo debe conducirse. Exprésale a quién puede dirigirse y dale algunas referencias profesionales para trabajar. Ello podría amortiguar lo incómodo de informar el despido para ambas partes.

Con estos tres puntos, esperamos orientar a todos sobre uno de los temas de Recursos Humanos que son más delicados de manejar. Ante todo, el empleado que salga de una empresa deberá tener una buena impresión de donde sale.

Fuente: Soyentrepeneur.com

5 claves para ser un empleado eficiente

La importancia de emprender grandes retos, tomar riesgos y el coraje de iniciar proyectos. En pocas palabras, es el impulso emprendedor del ser humano. No obstante, también es relevante ser un empleado excelente. Un colaborador eficiente.

Ser empleado no es una maldición ni un defecto. Creo que sólo puede serlo cuando no disfrutamos lo que hacemos o cuando lo hacemos por simple inercia, sin dejar algo de nuestras neuronas en el proceso. El verdadero reto de un colaborador es convertirse en una persona con un nivel de ejecución excelente, pues en realidad todo empleado es un vendedor, pues si no convence a su jefe de que su trabajo es valioso, su final se acerca.

Han quedado atrás los tiempos en los que la mayoría desarrollaba su vida profesional en una sola empresa y en un mismo puesto o área. Ahora vemos que los trabajadores cambian de empleo con mayor frecuencia. Incluso dentro de una misma organización se espera que una persona pueda participar en diferentes proyectos simultáneamente, rindiendo cuentas o exigiéndolas a diferentes personas en cada uno de ellos. Por donde van pasando deben adquirir experiencia y agregar valor.

El perfil del empleado ideal exige ahora competencias y actitudes específicas que si no las desarrolla rotará constantemente de trabajo. No porque las diferentes compañías se peleen por él, sino porque desean deshacerse de sus servicios.

Rafael Ayala, Director General de la consultora mexicana Efectividad Humana, nos brinda algunos puntos importantes que todo empleado debe tomar en cuenta para convertirse en una fuente de valor para su organización:

1. Capacitarse y autocapacitarse
Los tiempos actuales requieren que todo profesional se encuentre en constante actualización. El desarrollo tecnológico ha facilitado de tal manera la generación de tantos avances y conocimiento que quien no se mantenga a la vanguardia y aprendiendo estará fuera de mercado en menos de lo que imagina.

2. Saber relacionarse
Ahora más que nunca los trabajadores requieren desarrollar sus habilidades relacionales, pues muchas de sus funciones y responsabilidades se tratan justo de lograr resultados a través de otras personas. Esto implica un alto manejo de destrezas para comunicarse y tratar con los demás.

3. Olvidarse del horario
¿De qué sirve que una persona pase ocho o más horas en una oficina si no da los resultados o resuelve lo que debe atender? Las funciones profesionales actuales se realizan cada vez más desde lugares remotos, ya sea la oficina de un cliente, nuestra casa, un avión, un camión o diferentes lugares dentro de la empresa. En estos casos el horario no es lo importante sino el desempeño y los resultados obtenidos.

4. Pensar como jefe y como cliente

El empleado que sólo piensa como tal, no prosperará. Necesitamos analizar nuestro desempeño y decisiones desde la perspectiva de nuestros clientes internos y externos. Un colaborador que piensa y actúa con base en perspectivas de jefe y cliente pronto encontrará el éxito dentro de su organización.

5. Tener sentido de urgencia
Postergar es una de las actividades que más suelen dañar el desempeño de una empresa. Para evitar postergar es importante tomar decisiones sobre lo que tenemos facultad. Evitar citar a reuniones para todo e intentar resolver lo más posible en charlas uno a uno con las personas adecuadas. Las reuniones sólo deberían realizarse cuando es indispensable contar con las aportaciones de personas de diferentes áreas o niveles de la empresa.

Además de estos cinco puntos, los resultados y el buen desempeño son los factores clave para convencer a nuestros colaboradores, clientes y jefes, de que contar con nuestro trabajo.

Fuente: Gestiopolis

¿Cómo tratar con tu jefe?

Si tu objetivo es ascender en la empresa que trabajas o buscas conservar tu actual empleo, incluso si estas buscando nuevos aires, la relación con tu superior directo es vital para conseguir lo que anhelas.

Mientras más productiva y positiva sea tu conexión con tu jefe dependerá tus expectativas salariales, oportunidades de crecimiento y tranquilidad emocional. Tu supervisor será importante también si deja de serlo, ya que otros le consultarán sobre ti.

Alberto Ramírez Bastias, asesor de Desarrollo de Negocios y Estrategias Comerciales, propuso algunas recomendaciones orientadas para cuidar y mejorar dicha relación:

Objetivos y expectativas: El punto más importante de la relación con tu jefe son las expectativas con respecto a tus labores, tareas, objetivos, y plazos. Procura que lo que tu superior espera de ti esté siempre claro, definido y entendido a cabalidad por ambas partes. Un ejemplo ideal es una descripción de tu cargo o un documento con objetivos, recursos y plazos.

Buscar ayuda de tu jefe, pero no con frecuencia: Solicitar ayuda a tu jefe es para buscar consejo y guía. Es una buena actitud porque demuestra que te esfuerzas, tiene voluntad de aprender y desarrollarte, y valoras el aporte de tu superior. No obstante, todo tiene un límite. Si tus solicitudes son muy repetitivas, se podría interpretar que no tienes las habilidades y destrezas necesarias para el cargo que desempeñas.

Mantén comunicación frecuente con tu jefe: Las noticias positivas podrían también convertirse en sorpresas desagradables si no has tenido comunicación con tu jefe. Informa con prudente frecuencias sobre las novedades. Si es positivo, permite a tu jefe tomar el crédito. Si es negativo, no lo escondas. Presenta los hechos como son y comunica un plan de acción para revertir las consecuencias.

Evita la inexactitud: Si desconoces la respuesta, no debes inventar. Si no tienes la información, no simules tenerla. Lo mejor es tener todo correcto y preciso tras investigar. Para ganar la fama de confiable toma tiempo. Dejar de serlo toma segundos. Uno que ya no es confiable nunca volverá a serlo.

Colabora con tu jefe: Es muy apreciado que el colaborador ayude más de lo exigido para hacer las cosas más llevaderas. Aprovecha el contacto con tu jefe, entérate de sus obligaciones, desafíos y tareas que te involucre. Ofrece tu colaboración discreta, sin parecer impertinente. Mostrarte como un colaborador sincero.

No opaques a tu superior: No pienses que mostrándote muy talentoso conquistarás a tu jefe. Podrías provocar grandes problemas. Todos padecemos de inseguridad. Has que tu supervisor sienta que controla la situación, porque si no podría pensar que eres una amenaza o incluso un enemigo. Cuida tu propia vanidad. Aprende a ser discreto, confiable pero sin brillar más de lo necesario.

Siempre tranquilo: No debes reaccionar a la defensiva ante las críticas. Si recibes alguna disconformidad de tu jefe, evita el golpe. Siempre mantente tranquilo, sereno, pero no te defiendas inmediatamente tras recibir el revés, así sea muy injusta porque podrías aumentar la tensión. Propone que tú te encargarás de resolver el problema y hazlo. Espera la oportunidad que siempre habrá el momento para corregir las cosas con calma.

Fuente: Gestiopolis.com