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Pasos para recuperar la concentración

¿No prestas atención o no sabes cómo reordenarlo todo y volver a empezar? Quizás tu problema no sea poder concentrarte en un solo problema, sino saber en qué centrarte cuando realizas tu trabajo.

Son dos cosas distintas pero están relacionadas. Por una parte, la habilidad de enfocarte y sacar adelante las cosas, y por otro, el entender en qué tienes que concentrarte ¿El punto de conexión? Cuando no sabes lo que deseas, es complicado centrarse.

Cuanto más te concentras en un objetivo, más recursos y energía utiliza tu mente para detectarlo, pudiendo llegar a dominar tus pensamientos y a afectar a tu comportamiento ¿Cuál es el problema? Cuando escoges centrarte en un asunto que no te beneficia.

Si te enfocas en lo que te limita, tú mismo te limitas. Si te centras en que no entiendes en tu trabajo, menos espacio dejarás para entender lo demás. Si te concentras en tus falencias, en lo que te falta, (como talento, tiempo, dinero, etc.), comenzarás a encontrar pruebas de que es verdad y cada vez te esforzaras menos o dejarás de hacerlo. Si te centralizas en tus temores, cada vez verás más pruebas de que son realidad y no serás capaz de ver las oportunidades. Es así de simple.

Lo destacable es que dicho proceso funciona igual para las cosas positivas. Así que puedes elegir enfocarte en un tema que te beneficie, que te abra las puertas en lugar de cerrártelas.

Ante todo ello, ¿cómo podrías recuperar la concentración y centrarte en lo que más te beneficia, en lo que mejores resultados te va a dar? La coach Aida Baida Gil cita a la educadora Lynn Marie Sager con su libro “A river worth riding” y nos recomienda los siguientes pasos:
  1. Imaginar el futuro que quieres: Este es el principal problema. Necesitas una visión clara de lo que quieres para poder concentrarte y avanzar hacia el futuro. Para no salirte del camino, estancarte o malgastar tiempo y energía haciendo cosas que no te llevan a lo que tú deseas. “Hay una conexión entre saber lo que quieres y conseguir lo que quieres”, dice Sager.
  2. Identificar lo que te distrae: Debes identificar que te hace perder el camino. Para poder eliminar las distracciones que tanto te afectan debes identificarlas primero. Noticias negativas, rumores, gente complicada, preocupaciones, sentimientos negativos, etc. Cuando te sientas así, pregúntate a ti mismo que te hizo perder la concentración.
  3. Desarrollar la habilidad de concentrarte: La capacidad de enfocarte es una habilidad que puedes desarrollar con la meditación o con ciertas disciplinas que requieran concentración como yoga, bailar, escribir, practicar algún deporte, entre otros. Elige una alternativa y empieza.
La combinación de estos pasos te ayudará a mejorar tu capacidad para enfocarte y definir con claridad tus objetivos personales y profesionales. Si empleas tu tiempo en lo que quieres, empezarás a conseguir lo que tanto deseas ¿Te cuesta concentrarte o no has elegido bien en qué hacerlo?

Fuente: Gestiopolis.com

¿Cómo construir una identidad ganadora?

¿Cómo te defines a ti mismo? ¿Qué consideras posibles e imposibles? Tu definición de lo posible va ligada a tu concepto de ti mismo. Si evalúas que algún objetivo que te trazaste no se puede conseguir, lo recomendable sería que revisaras que percepción tienes de tu propia persona.

Si deseas mejorar tu concepto de ti mismo, Elizabeth Polack, coach en autoayuda y superación personal, nos brinda las claves para conseguirlo:

Clave 1: Cambiando las etiquetas restrictivas

Es importante ampliar el concepto de lo que somos y lo que podemos hacer. Las etiquetas de cómo nos definimos deben potenciarte por dentro, en lugar de ponernos barreras. Frases como ‘yo soy’ tienen gran motivación. No obstante, debes tener cuidado a que aspecto de tu persona atas estas ideas.

Algunas personas pueden decir que son incapaces. En ese sentido, deberían diferenciar la capacidad de posibilidad. Puede ser que no sepas aún cómo hacer algo, pero eso no significa que no sea capaz de hacerlo.

Cuanto estés convencido de que no eres capaz de algo, reflexiona de nuevo y analiza si en verdad es posible hacerlo. Ante ello, debes buscar una nueva visión de ti mismo ¿Qué nuevas formas de verte superan tus límites personales?

Clave 2: Como es adentro es afuera

¿Sabías que si las personas cambian, sus vidas también? Cada definición personal trae nuevas habilidades, conductas y aspiraciones. Al rediseñar la forma como nos vemos, también se refleja ese cambio en nuestras vidas.

Muchas oportunidades que pasábamos en alto, por no considerarnos capaces de aprovecharlas, se muestran ante nuestros ojos de forma más frecuente porque nos hemos dado permiso para considerarnos capaces y suficientes.

Es momento que la persona fuerte y capaz que tienes dentro salga. Recuerda que cuando veas alguna dificultad en el mundo exterior, nació primero en tu interior debido a la definición de capacidad a tu forma de verte a ti mismo. Cuando empiezas por sentirte capaz, terminas por creerlo y luego actúas en consecuencia.

Por último, la poderosa fuerza que determina el rumbo de vida, tanto en lo personal como en lo laboral, son tus decisiones, las cuales se tomarán desde una perspectiva de experiencia de vida. Si modificas deliberadamente la definición de ti mismo, tu esquema se ampliará y lograrás mejores decisiones en tu desempeño.

Con estas claves deberás evaluar lo siguiente: ¿De qué manera eliges ampliar la visión de ti mismo? ¿De qué manera eliges ampliar la visión de tu vida? El objetivo final será el éxito.

Fuente: Gestiopolis.com

Pasos para cambiar la adversidad


Existe el mito de las personas que son un “imán” para los problemas en una organización. Otros se sienten pocos afortunados por las reducidas eventualidades que se les presenta. Pero todo obedece a la eventualidad de las situaciones de la vida y también a nuestra capacidad, creencias y paradigmas que enfrentar de forma exitosa.

Sobre la presente disyuntiva, Jaime Mora, experto en Crecimiento Personal, Organizacional y Emprendimiento,  nos brinda los siguientes pasos para enfrentar los problemas y emprender los procesos de cambio que sean necesarios. Dicha secuencia requiere un punto de inflexión. Sin tu propia habilidad sería imposible obtener resultados exitosos.

Si llegas a cumplir estos pasos con eficacia, podrás enfrentar el cambio tanto empresarial como personal:
  • Visualizar: Con la sola experiencia del acontecer diario, seguro lograremos identificar los problemas mientras estos ocurren o, de preferencia antes de su aparición.
  • Tranquilidad: No se debe uno ahogar en la dificultad y ansiedad. Tener la calma necesario para no caer en pánico psicológico. Debes tranquilizarte para enfrentar mejor tu manera de actuar.
  • Analizar: Debes contraponer tus problemas con tus reales posibilidades de poder resolverlos. Por ejemplo, determina si los recursos de tu empresa son los suficientes en cantidad y calidad para resolver cualquier vicisitud.
  • Reconocer: Aquí está en punto de inflexión. Si entre tus herramientas no cuentas con los recursos adecuados, debes admitir esa debilidad porque al reconocerlo aceptaremos la necesidad de búsqueda y formación, lo que nos abre hacia el crecimiento continuo.
  • Reflexionar: La mente es capaz de facilitar el cambio personal. Enfócate en ello. Rememora todos los procesos exitosos, los logros alcanzados y confía en la grandeza de tu persona.
  • Plan de acción: En todo proceso de cambio es necesario elaborar un plan de acuerdo a las necesidades, una herramienta con los tiempos y acciones detalladas para impulsar el potencial de los recursos humanos.
  • Ejecutar: Para implementar nuevos hábitos requiere acción, práctica y tiempo. Debes tener compromiso y ser paciente en el tiempo hasta alcanzar el objetivo. Apoyarte en tu mente es vital. De ahí nace la autoconfianza, pilar fundamental de la autoestima y condición básica para emprender acciones de manera perseverante y sostenida.
  • Aplicar emociones positivas: La mente controla las emociones y para emprender un proceso de cambio es necesario que nos embargue sentimientos positivos. De lo contrario, poco se podrá avanzar. En la relación mente-emoción reposa el autoconvencimiento. Es decir, la convicción de uno mismo para cambiar. Si no hay convicción, es difícil cambiar.
  • Estructura: Debes contar con una red de apoyo para poder motivar la mejora a través del reconocimiento permanente. Así comprenderás tus dificultades y podrás reconocer tus debilidades apenas se presentan.
Es fundamental reflexionar profundamente para ubicar nuestras debilidades y concluir que se requieres de un cambio. Debes tener en cuenta las siguientes preguntas: ¿Qué debo cambiar?, ¿Por qué debo cambiar? ¿Qué beneficios conseguiré si cambio? ¿Qué perjuicio obtendré si no cambio?

El cambio se presenta constantemente en la vida. Queda en cada uno reconocer las herramientas, habilidades y estrategias necesarias para que se resuelvan las debilidades y dificultades que se presentan. Solo así conseguirás el crecimiento continuo.

Fuente: Gestiopolis.com

¿Cómo administra un gerente moderno?

El manejo del personal se ha convertido en una norma en la administración de los Recursos Humanos y en gran parte de las organizaciones es un tema de abuso en el lugar de trabajo, con supervisores y administradores que no entienden la realidad de la gestión en la actualidad.

¿Qué necesita realmente un gerente para desarrollar su labor correctamente en estos tiempos? Por lo general el papel de gerente siempre ha sido mantener un control más o menos constante en el personal, para dirigir y supervisar. Con el paso del tiempo, como esto no fue siempre práctico, los empleados en muchos lugares de trabajo fueron obligados a llenar las famosas “time sheet” (hojas de trabajo), como si la simple asistencia fuera garantía de un trabajo productivo. Esas técnicas de gestión son cosas del pasado.

Para Mónica Cati Cerca, Directora General de Regus en México, la clave de la gestión moderna o couching es olvidarse del control, y enfocarse más bien en la motivación, fomentar el trabajo en equipo, la creatividad y capacidad de respuesta. Por ello, cuando se trata de la organización, necesita estar al tanto de la nueva tecnología que le permita transferir información, comunicar efectivamente las decisiones y activar proyectos de forma rápida y a buen precio.

Un ejemplo claro. Las reuniones de trabajo durante el siglo pasado fueron necesarias para que los principales responsables, jefes de departamento o altos directivos estuvieran juntos en un lugar y hora, se les convocaba a todos a un lugar determinado y se organizaban viajes por carretera, tren, mar o aire. Ahora último, la opción de videoconferencia ha sido ampliamente usada para tal fin, pero los viejos hábitos tardan en morir y no todas las consideraciones ambientales podrían prevenir que la mayoría de las empresas inviten a sus líderes alrededor del mundo a reunirse en una sala de juntas o centro de conferencias.

La tecnología moderna ha cambiado muchos aspectos de la gestión del día a día también. La telefonía móvil significa que un gerente de ventas puede mantener contacto permanente con sus equipos de ventas muy distantes, mientras que los sistemas GPS permiten que los centros de servicios puedan seguir el progreso de los ingenieros y los equipos de mantenimiento, y permiten a los administradores controlar el movimiento de sus empleados móviles y productos.

No obstante, lo que no ha cambiado es el hecho de que mientras las personas se unan a organizaciones, casi siempre existirán supervisores. La vida diaria como empleado aún se rige en gran medida por la persona o personas a las que se les informa. Si ese encargado intenta controlarte o intimidarte es sólo cuestión de tiempo para empezar a buscar trabajo en otra parte. En cambio, si te tratan con consideración, te reconocen y recompensan tus éxitos, esto te ayudará a ser más productivo, aumentando así el valor de su propio mercado, y es más no sólo quieres quedarte, sino laborar aún mejor.

Con demasiada frecuencia en el pasado, la gente fue promovida a puestos de dirección dependiendo de los años de servicio o la han promovido en virtud de su personalidad asertiva que, en el peor de los casos, éstos han sido los más hábiles aduladores.

Estas formas son más propensas a expulsar de sus filas al mejor talento. Por el contrario, la cualidad más necesaria del gerente moderno es la capacidad de empatía -gracias al Indicador Myers-Briggs y otras técnicas psicométricas-, esto no es tan difícil de identificar.

Una vez identificados, los gerentes adecuados se les debe proporcionar el conocimiento necesario: Recibir todo el apoyo y la formación que necesitan para sacar lo mejor de las personas que dependen de ellos. En conclusión, deben ser recompensados de acuerdo a los resultados que sus equipos logren.

Las empresas modernas realmente necesitan del capital humano para sacar el máximo aporte de ellos. Por eso, necesitamos los mejores gerentes que podamos encontrar. Y modernos, aún mejor.

Fuente: Soyentrepreneur.com

Crisis = Oportunidad

Para nadie es novedad que el mundo entero está pasando y luchando por una crisis económico-financiera de consecuencias insospechadas. Las economías más fuertes del mundo están tratando de manejar la actual crisis financiera, los grandes bancos se declaran en quiebra, las potencias mundiales ven peligrar sus grandes reservas y todos diariamente vemos titulares sobre tasas de interés que bajan, inflaciones que suben, mercados de valores que colapsan, etc., etc. Sin embargo, lo que pocos analizan es que a medida que la crisis crece más, el tamaño de la oportunidad que ofrece también se convierte en más grande. La pregunta es ¿qué estamos haciendo para ganar un pedazo de esa torta llamada “oportunidad”?

¿Cómo encontrar la oportunidad en un mercado global en donde repentinamente las reglas de juego cambian y en donde nos encontramos con situaciones como las siguientes?:
  • Nuestros clientes más fieles comienzan a variar sus hábitos de compra
  • Los clientes empiezan a exigir nuevas condiciones de negociación
  • El dinero comienza a tener un nuevo valor (mayor o menor)
  • Todo se reduce a la mínima expresión
  • Aparecen clientes que se quedan sin dinero y no pueden pagar sus servicios
  • Su cliente discretamente le pide trabajo/empleo
La solución es como siempre más simple de lo que uno cree. Piense “fuera de la caja”, pensar lo que haría la mayoría es profundizar en la crisis, es fomentar el statu-quo. ¿Qué pasaría si en medio de todo este ensombrecido panorama usted aparece con un plan de reducción de costos y reposicionamiento de producto para su jefe? ¿Qué pasa si usted comienza a desarrollar un plan de financiamiento para sus clientes más fieles y encuentra la manera de “tenderles la mano” para que puedan seguir consumiendo su producto, lograría quizás su fidelidad para siempre, no?

En todo momento de crisis los que miran más allá de la turbulencia son los que encuentran las oportunidades. Aquellos que tienen la capacidad de adelantarse, de ser proactivos, de ver el bosque y no sólo ver el árbol son los que finalmente aprovechan estos momentos de crisis. ¿Cuán preparado está usted para “aprovechar” la crisis?

Capacidad vs. Actitud

Entre el llamado ‘Moqueguazo’ y el pasado ‘6 – 0’ de Uruguay-Perú en el 2008, me preguntó si lo que ocurre en nuestro país se debe a un problema de capacidad o a un tema de actitud. En virtud de encontrar una respuesta a esta inquietud busqué en el diccionario el significado de cada una de estas palabras:

Capacidad: Es la propiedad de una cosa de contener otras dentro de ciertos límites. Es además la aptitud, talento, cualidad que dispone a alguien para el buen ejercicio de algo o la característica que inclina a uno de realizar sus actividades de la manera más óptima.

Actitud: Es la postura del cuerpo humano, especialmente cuando es determinada por los movimientos del ánimo, o expresa algo con eficacia. Disposición de ánimo manifestada de algún modo.

Es evidente que en nuestro país no nos falta capacidad. Abunda ésta especialmente cuando se trata de hacer las cosas bien. Tenemos excelentes profesionales en todas las ramas e industrias, tenemos increíbles artesanos, extraordinarios médicos. Tenemos todos los climas, todos los terrenos, toda la riqueza arqueológica. Tenemos una costa abundante en recursos y belleza, una sierra llena de riqueza mineral y cultural y una selva con gran potencial (mucho de éste por descubrir).

¿Es entonces el problema un problema de “actitud”? Aparentemente sí pues en muchas oportunidades los peruanos pareciera que tuviésemos arraigado la estrofa de nuestro himno nacional que reza: “…el peruano oprimido…” Nos sentimos perdedores (lo vemos en el fútbol). Nos mostramos excesivamente críticos pero no aportamos nada para mejorar. Creemos que pisoteando los derechos de los demás vamos a reivindicar o lograr que los propios sean respetados (como en el “Moqueguazo”).

En conclusión, lo que tenemos en nuestro país es toda la capacidad para lograr lo que nos propongamos pero carecemos, en líneas generales, de la mejor actitud.

Para reflexionar:

  • ¿Cuántas veces se ha dado cuenta en su trabajo que usted tiene todo el potencial para asumir nuevos retos pero se abstiene de proponerlo por temor o simplemente porque prefiere “no asumir más trabajo por el mismo salario”?
  • Si todos tuviéramos una mejor disposición, una mejor postura para hacer las cosas, una cuota mayor de interés, probablemente seríamos trabajadores más exitosos y mejor recompensados.
  • Analícese y sea autocrítico: ¿tiene usted la capacidad pero en algunas oportunidades no tiene la mejor actitud?

La Especulación y el Mercado Laboral

Durante las últimas semanas vemos como los titulares de todos los medios hablan sobre el incremento de los precios en los productos, las teorías y causales de dichos incrementos, la conocida teoría o ley de oferta y demanda y la famosa “especulación”.

A raíz de estos titulares me puse a analizar el comportamiento de las remuneraciones en los últimos seis meses en el mercado laboral. Revisé varios documentos y analicé los movimientos laborales que se dieron en dicho periodo. Mi intención era la de poder hacer un símil de lo que ocurre en los mercados, autoservicios y supermercados del país con lo que ocurre en el mercado laboral.

Como era de esperarse, la guerra por el talento ha desencadenado un incremento en los salarios de aquellos profesionales llamados “deseados”. En más del 70 por ciento de los casos a los que tuve acceso, las remuneraciones de las personas se incrementaron en promedio de 15 a 20 por ciento, inclusive en aquellos que no se cambiaron de trabajo (léase, sus empleadores equipararon la oferta salarial para retenerlos).

¿Es esto especulación o ley de oferta y demanda? Sin duda algunos podrían pensar que es especulación. A mi modesto entender lo que ocurre no dista mucho de lo que pudiera estar ocurriendo en los mercados, bodegas y autoservicios. A mayor demanda de talentos, escasez de los mismos, la consecuencia evidente es mayores salarios (precios).

Aspectos para reflexionar:

·    Para evitar la escasez de talento debemos contribuir con la generación de empleo. Partamos por dar la oportunidad de prácticas profesionales a los estudiantes a punto de egresar.
·    La capacitación contribuye al desarrollo de habilidades y a la acumulación de conocimientos en las personas. ¿Prosperará la iniciativa legal para que las empresas puedan deducir del impuesto a la renta la inversión en capacitación? Si esto ocurriese estoy seguro que en el mediano plazo comenzaríamos a sentir el efecto en el mercado laboral.
·    ¿Qué hacemos como país para que nuestro talento se quede? ¿Qué hacemos para atraerlo de vuelta cuando decide salir del país? Analicemos lo que naciones como Japón o Chile han hecho. Pueden servir de punto de partida.

Adaptándose al cambio

“Lo único constante es el cambio”.
Aristóteles

Si miramos lo que ocurre en el mundo de hoy es muy probable que coincidamos plenamente con Aristóteles. Sin duda, ser un “mutante”, desarrollar la habilidad de adaptarse, de moldearse, ser tolerante y permeable, es imprescindible.

El mundo laboral no es la excepción. Hoy podemos integrar una compañía que forma parte de un grupo familiar y mañana encontrarnos trabajando para una inmensa multinacional. La disponibilidad, flexibilidad y capacidad de adaptación son cada día cualidades más deseadas.

Ahora bien, la adaptación y la aceptación del cambio es un proceso que toma tiempo y que genera respuestas o reacciones emocionales en las personas. Entender dicho proceso es importante para tener claridad individual sobre como administrar el proceso, adaptarse a él, aceptarlo y finalmente apropiarlo.

A continuación detallo brevemente las respuestas emocionales que ocurren en todo proceso de adaptación y aceptación del cambio. Revíselas y téngalas siempre presente, más aún si está pasando por un proceso de cambio en su vida laboral o profesional:

Respuestas emocionales del proceso de adaptación al cambio:

·    Inmobilización: Es una respuesta emocional pasiva. Se transmite como miedo y/o confusión. Es el resultado del desconocimiento sobre el cambio que pueda ocurrir.
·    Negación: Es la respuesta ante la “no aceptación” del cambio. Es un mecanismo de defensa emocional ante la realidad inaceptable.
·    Furia: Es una respuesta emocional activa. Se transmite como rabia, rencor y es la traducción emocional del esfuerzo por recuperar el control, por volver a lo “anterior”.
·    Negociación: Es el mecanismo mediante el cual se busca minimizar el impacto del cambio.
·    Depresión: Es el proceso de duelo ante la pérdida de lo “anterior”. Recién en esta etapa se comienza a asimilar el cambio.
·    Prueba: Comienza el enfoque positivo sobre el cambio. Consciente o inconscientemente se empieza a analizar alternativas y escenarios.
·    Aceptación: Finalmente se asimila y asume el cambio. Se acepta la realidad y se interioriza.