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¿Cómo adecuarse al cambio?

Hoy en día vivimos una constante revolución en lo que a herramientas se refiere, con respecto a la forma de interactuar con el mundo laboral. Ello conlleva ajustes y cambio en el mercado de trabajo y en sus relaciones con las organizaciones en la que todos los trabajadores, nos guste o no, nos veremos afectados. Si quereremos sobrellevarlo, debemos adaptarnos al cambio.

Las personas entre 50 y 60 años tendrán que hacer un esfuerzo extra para no quedarse colgados. Las generaciones más jóvenes están preparados a manejar los cambios con los ojos cerrados, porque han crecido con ellos y están acostumbrados a las actualizaciones que se producen constantemente y la puesta en marcha de nuevas aplicaciones, por lo que se adaptan de forma más fácil a lo nuevo y no les cuesta mucho esfuerzo.

Es obvio que las generaciones mayores ocupan los puestos de perfil medio y alto en las empresas porque cuentan con grandes cualidades y capacidades, demostradas a lo largo de toda su carrera profesional que los llevó a asumir puestos de gran responsabilidad. Sin embargo, crecieron con otras herramientas y recientemente se han incorporado al computador e Internet porque no se pueden quedar atrás. Aún les suena complicado hablarles de blogs, Twitter, redes sociales, Skype, etc. Lo que se requiere es que comiencen a adaptarse en este tipo de herramientas para seguir siendo competitivos en el mundo laboral en el corto plazo. Es un valor agregado en la actualidad.

El contar con muchos años de experiencia te ayuda a reaccionar a muchas situaciones en el campo laboral. No obstante, son personas de hábitos adquiridos, que les cuesta cambia por el miedo al cambio. Ahora, la interactuación y la colaboración son fundamentales, dejando en un segundo plano el trabajo individual.

Para ubicarnos en la realidad, en varias partes del mundo, en especial Europa, la crisis económica sigue golpeando. Las empresas tienen que prescindir de personal para que no se endeuden y no se salva nadie. No es de extrañar que ahora mismo abunden muchos directivos con gran experiencia que están buscando una nueva oportunidad laboral, con el problema de que la edad que ya es un handicap negativo para reincorporarse al mercado. Las organizaciones son reacias a incorporarlos. Así que habrá que darles razones para romper esos mitos y demostrar que se es capaz de evolucionar y adaptarse a los nuevos tiempos. Es momento de reinventarse con muchas ganas y empeño.

Los empleados experimentados son personas muy constantes, acostumbrados a esforzarse para conseguir todo porque no se les ha regalado nada y eso cuenta a su favor porque las nuevas generaciones, sin generalizar, suelen ser bastantes inconstantes porque tienden a comenzar muchas tareas pero de inmediato ‘tiran la toalla’. En ello, la juventud debería dar una vista hacia el pasado y aprender, sin dejar de poner la mirada hacia el futuro y los nuevos cambios que se vienen.

Fuente: Apuntesgestion.com

La Vorágine del Mundo Laboral

Seis de la mañana suena el despertador, el cansancio lo agobia y el hecho de pensar en salir de su maravillosa, cálida y acogedora cama lo abruma. Afuera hace 16°C y algo más de 95 por ciento de humedad ¡Qué frío, que flojera, el día que le espera!

Siete, sale de la ducha y comienza a movilizar a toda la familia. Los menores deben alistarse para ir al nido, colegio o universidad. Usted, corre a tomarse un jugo o un café prácticamente de pie.

Ya son casi las ocho, revisa su maletín o cartera… están las llaves del carro, el celular, las llaves de la casa. Piensa ¿No me olvido de nada? Sale hacia su auto, el frío del invierno húmedo lo atraviesa hasta los huesos. Enciende el auto y avanza. Deja a los más pequeños en el nido o colegio y sigue el camino hacia su centro de trabajo… falta media hora de tráfico, noticias, congestión e información.

Llega en punto a su oficina, saluda a todo el mundo. Se sienta en su escritorio, prende su computadora y empieza la jornada laboral. Revisa los emails que ha recibido, contesta los más urgentes, entra una llamada, contesta más emails, firma los documentos pendientes, lo llaman a una reunión. El comité se alarga, discuten de temas trascendentales y no tan trascendentales. Increíble, la una del día ¿Hace hambre, no? Suena su celular, un cliente lo llama para pedirle un tema urgente. Conversa media hora y… no hay nadie con quien almorzar. En fin, pide un sándwich y come en su escritorio mientras resuelve el tema con su cliente. Pasan los minutos, son las siete. Piensa: termino este informe y me voy a la casa… termina llegando a las diez y media. Todos duermen.

¿Se parece a su día a día laboral?

Para pensar:

  • No todo en la vida es el trabajo. Tenga siempre presente que al estar tan metido en su trabajo usted está dejando pasar oportunidades valiosas a través de las cuales puede aprender, contribuir o simplemente desarrollar otras habilidades. Busque el tiempo para que esas oportunidades se generen.
  • Por la vorágine del trabajo puede descuidar sus amigos, sus contactos o peor aún, su familia. Dedíquele tiempo a cada uno de ellos. No sólo se lo merecen sino que lo harán crecer más a usted como individuo, como persona.
  • Trabaje para vivir, no viva para trabajar. Piense siempre que usted será profesionalmente lo que desde hoy construya y, construir toma tiempo y dedicación, no sólo esfuerzo.

Expectativas vs. Promesas

¿Cuántas veces ha comprado un producto basado en las promesas que leía en el empaque y cuando lo abrió se desilusionó? ¿Cuántas veces ha visitado restaurantes pensando saborear deliciosos platos y ha salido absolutamente decepcionado? Este fenómeno es lo que en el marketing comúnmente se conoce como lograr el “match” entre las expectativas del cliente-comprador y las promesas del vendedor – comercializador.

En el mundo laboral, el mundo de los recursos humanos, ocurre exactamente lo mismo. Los empresarios y empleadores tienen expectativas fijadas en estereotipos, ideales o hasta prejuicios y los candidatos y empleados tienen promesas, conocimientos y experiencias que ofrecer. Muchas veces lograr el “match” depende, en gran medida, de la habilidad o destreza que tenga el candidato en resaltar esas experiencias, promesas haciendo “clic” con lo que el empresario busca. Depende de la habilidad que tenga de hacer un buen marketing personal.

Ahora lo bien lo importante cuando se realiza este proceso de marketing personal es tener un tema que los gurús siempre mencionan: “if you over-promise, you will always under-perform”. Es decir, si usted sobre-promete o sobre-oferta su perfomance siempre será percibida como insuficiente. Recuerde, haga el match correcto entre las promesas y las expectativas.

Tips para hacer el “match” adecuadamente:
  • Conozca qué quiere su futuro empleador. Investigue qué busca y luego analice si usted reúne esas condiciones. Luego estudie la manera de presentarlas de la forma más indicada.
  • Siempre sea realista y conozca sus límites. Sobre-ofertar es muy sencillo más cuando la necesidad apremia.
  • Sólo poniendo en claro qué domina y qué no domina evitará desilusionar a su empleador. Sea siempre honesto.
  • Por último recuerde que “lograr una buena impresión” no es depende de la cantidad (cuánto sabe, cuánta experiencia tiene, cuántos títulos tiene) sino de la calidad (qué tan bien los presenta, qué tan bien los expone y qué tan bien hacen “match” con las expectativas).